¿Nos hemos concienciado realmente cuánto vale un cliente para nuestra empresa o comercio? Tomemos un par de ejemplos concretos para que podamos evaluar la real importancia de que todos y cada uno de los integrantes que trabajan en nuestra empresa o comercio deben darle a un cliente
Primer Ejemplo: Un autoservicio pequeño o un almacén de barrio. Doña María viene todos los días a mi negocio y compra 5 €. ¿Es ese el valor de ese cliente? NO, pues un cliente a quién se sirve bien está estadísticamente demostrado que va a seguir comprándome por lo menos por 8 años, entonces:
Si Doña María me compra 5 € por día, me está comprando 25 € por semana, es decir me compra 100 € al mes, en un año, Doña María me compra 1.200 € y en 8 años me compra 9.600 €. Además también si doña María está satisfecha con mi servicio, lo recomienda como mínimo a 4 clientes más, que me aportarán 9.600 € cada uno. Entonces con unas sencillas cuentas, tenemos que doña María vale casi 50.000 €!!!
Por lo tanto, deberíamos pensar si cada vez que entra doña María a nuestro servicio o almacén, la vemos con un rótulo imaginario en su frente que dice 50.000 € Y cuando, todos los integrantes de nuestro negocio la “vean” con ese rótulo, deberíamos pensar qué estamos haciendo cada vez que entra para tenderle una “alfombra roja”, desvivirnos por ella, deleitarla en cada momento y sorprenderla positivamente cada vez que viene, para que ni se le pase por su cabeza irse a la competencia. Pues si la perdemos, no perdemos 5 € de esa venta puntual, sino la potencialidad de ingresar 50.000 € en los próximos 8 años, además de estar regalando un cliente a la competencia, además de que doña María se encargará bien de hablar sobre cuán mal la atendimos… creando un efecto de bola de nieve difícil de parar.
Segundo Ejemplo: Somos los dueños de una librería-papelería y atendemos a empresas, una empresa X nos compra productos y servicios por 500 € mensuales, ¿cuánto vale X? Por año X vale 6.000 €, y siguiendo el mismo razonamiento que en el ejemplo anterior, en un período de 8 años X vale 48.000 € pero además si está satisfecha me acerca 4 empresas más, es decir 192.000 € que sumados a los 48.000 € anteriores, nos dice que estamos ante un cliente que vale casi 250.000 € para nosotros.
¿De qué o para qué nos sirve hacer estos ejercicios? Tomemos el primer caso de doña María, si en un mes, por mal servicio, se nos fueron 3 clientes, no podemos decir que se redujeron en 300 € los ingresos, sino que la pérdida de ese mes fue dejar de percibir 150.000 € en los próximos 8 años. Si observamos el segundo ejemplo, el drama es mayor pues si en un mes, se nos va un solo cliente, por mal servirlo, no se nos redujeron los ingresos en 500 €, sino que la pérdida de ese mes fue dejar de percibir 250.000 € en los próximos 8 años.
Tomar conciencia de esto, nos permite darle cada vez más importancia a cada uno de nuestros clientes actuales, a tratar de servirlo cada día mejor, a escucharlo, a no tratarlo con indiferencia, a atender sus quejas como si fueran una bendición y no una maldición, y a concienciarnos y llevar a cabo concretamente el cambio de espíritu de servicio a acción de servicio.
Esperamos que os haya servido de ayuda, para cualquier consulta ya sabéis donde encontrarnos:
Jorge Mata Arribas
Tfno: 627-710-490
Email: jma.asesores@gmail.com
Un saludo.
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